martes, 24 de mayo de 2016

A MICHAEL ARROYO LE VIENE VALIENDO MADRES LAS TARJETAS AMARILLAS










Si usted fuera técnico que preferiría un buen jugador pero indisciplinado o un jugador de parámetro normal pero muy disciplinado. El colombiano Michael Arroyo es un punto de analizar, porque aunque ha desempeñado una buena temporada con el Club América también ha demostrado una actitud en contra del deportivismo, al insistir de manera premeditada en violar el reglamento de juego que prohíbe que los jugadores se quiten la playera y mucho menos para festejar un gol por lo que por reglamento, dicha actitud es sancionada con tarjeta amarilla, es decir con un cartón previo al de color rojo de expulsión, situación que le importa poco al americanista quien cada que hace una anotación de despoja de su camiseta esperando que se le muestre la tarjeta amarilla. Esto habla primeramente, de que el jugador no tiene ningún respeto ni por el reglamento deportivo, ni por la Institución deportiva que representa, ni por sus compañeros de juego que sí se acatan al reglamento y mucho menos expresa ningún respeto por la comisión de arbitraje y de disciplina del fútbol mexicano. El festejo de Michael se ha vuelto un reto para su técnico Ambriz  que públicamente lo exhibe como no es capaz de poner orden en su equipo que es uno de los mal indisciplinados de la liga.  El festejo de un gol es sano, es un desahogo y una felicidad deportiva, pero existiendo miles formas de poderlo festejar pero el hacerlo de una manera no reglamentaría por quien es un futbolista profesional y en ocasiones hasta un ejemplo para la niñez que observa  a los deportistas, resulta un agravio para la competencia misma, y si las autoridades del Club América y su entrenador no tienen la capacidad de poder evitar esta indisciplina, entonces se debería revisar la carta reglamentaria y sancionar enérgicamente a aquellos jugadores que de manera insistente, dolosa y desafiante, buscan una tarjeta amarilla como trofeo, superstición o desafío, pues todo reglamento debe sancionar con mayor fuerza la reincidencia.  El América fue eliminado en semifinales por el Monterrey, Michael Arroyo anotó un gol importante y lo festejó quitándose la playera y coleccionando otra tarjeta amarilla. Después las cosas cayeron por su peso. La indisciplina es un síntoma de un padecimiento en un grupo, y un equipo que quiera ser campeón debe ser un equipo sano. El gol anotado por Michael Arroyo de nada sirvió al recibir su equipo con posterioridad otro tanto. El quitarse la camiseta no sirvió de nada y finalmente el acto de indisciplina se adjunto a la eliminación del América y el pase de los norteños a la final. Más en www.somoselespectador.blogspot.com